Información sobre el Templo de Artemisa

Durante siglos el Templo de Artemisa recibió a reyes, artistas, comerciantes y viajeros, y funcionó como un lugar de culto en el que se rendía fe a la diosa. Incendiado en el 356 a. C. por un tal Heróstrato, el templo fue restaurado dos siglos después.

Cuando el cristianismo empezó a extenderse en Éfeso de la mano de san Pablo, el culto a Artemisa comenzó a debilitarse. En el año 362 los godos reconstruyeron el templo, y los efesios volvieron a levantarlo. En el siglo IV, ya con el cristianismo plenamente asentado, san Juan Crisóstomo ordenó su destrucción definitiva.

Templo de Artemisa Templo de Artemisa

Casi todo lo que sabemos del templo procede del historiador Plinio. Él afirmaba que medía 55 metros de ancho y 115 de largo, y que estaba construido en gran parte con mármol. En su edificación se emplearon 127 columnas de 18 metros de altura. Filón de Bizancio, que había contemplado la tumba del Mausoleo y los jardines colgantes de Babilonia, escribió que ante el Templo de Artemisa, elevándose hacia los cielos en Éfeso, todas las demás maravillas quedaban atrás. En sus primeros años el templo albergaba numerosas obras de arte: esculturas de famosos escultores griegos junto a columnas decoradas con oro y plata. Según las fuentes antiguas, los artistas competían por crear la estatua más bella. Buena parte de aquellas piezas representaban a las Amazonas, fundadoras legendarias de la ciudad de Éfeso.

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